Comprar RELACIONES

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viernes, 3 de enero de 2014

Vientos octométricos



Punzan
Las vallas están altas para que no pase el sol, solamente las almas. Los recuerdos caminan de un lado al otro del pasillo, sin sentimiento, simplemente recuerdos. De tardes blancas. De mañanas agitadas. De cuando en cuando. Para acá, las cosas son asintotáticas, pero no si se las mira del otro lado, mientras se fuma un cigarrito despacio, con los ojos cerrados.

Claman.
Hay estados de la mente imposibles de recurrirse entre las sábanas con cierto dolor de panza a cada intento con un soplo delicado y ciertamente deseado al término de una siesta impiadosa entre yuyos y rayas en los ojos por el polvo que se mete irrespetuoso en cada orificio y cada resquicio y cada intersticio.

Ablandan.
Cámaras ocultas detrás de los trazos gruesos se ven en composición asimétrica si se considera un punto cualquiera por fuera de las vallas, vaya a saberse por qué o por cuánto siendo que las almas pasan igualmente, sin pedir recuerdos, sin dar movimientos, nadamás apartan las vallas, las cortinas, suben al piso superior y se entretienen con las historias que están ahí, tiradas como si tal cosa, como si subieran por el viento y no por la escalera que da a la calle su motivo de existencia.


Acaban.
Los ojos hinchados por el frío de repente hacen un esfuerzo sobreanimal para captar la atención de los objetos y atraerlos de modo fotoproteico hasta el centímetro circular en torno a los temas de la agenda de esta semana, de cara a la venturosa iniciación que mana de los rotopropulsores siguientes:
A. Bastante desprolijo
B. Ciento treinta kilos
D. Quizás llegue temprano y en lugar de llevar un libro tenga a bien cubrir con un manto de religiosidad las patrañas aliviadas por el descanso del guerrero de la pasta dental sin que haya demasiada vida en los planetas exteriores del sistema nervioso peritoneal.


Zarandean.
A los fines prácticos, es mejor tomarte con leche sin azúcar, tostadas de gluten con damascos en conserva a la maison du nord, siempre que el caldo de cultivo no llegue al punto de saturación considerado por Starlee como un punto de ruptura entre la edad media y la edad moderna. Va de suyo que las consecuencias indeseadas no estaban en los planes originales para el recorrido interpretable desde el punto a al punto b que traza una directriz entera, sin cesura, sin hiato, sin cero y sin decimales.




Fernando Berton
Copyright: Enero, 2014

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