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jueves, 1 de octubre de 2026

No esperes gran cosa del río

 

Imagen obtenida de la TV y mejorada con IA
 

    Historias extraordinarias es una película en forma de novela o viceversa. Está dividida en tres partes (al menos así la presenta HBOMAX), hay tres narradores y tres personajes principales. Sus historias se interconectan, pero no de un modo en el que se esperaría de películas de Alejandro González Iñárritu como Amores Perros o Babel, sino más como en La Ronda (2008, dirigida por Inés Braun, donde los personajes son principales en una historia y secundarios en la siguiente, hasta desaperecer). Y sin embargo, tampoco es así. Es, quizás, algo similar a Historias Mínimas (2002, dirigida por Carlos Sorín), con personajes que apenas se entrecruzan para dar lugar a las demás historias. Pero todas transcurren en una misma geografía.

    En cuanto a lo narrativo, hay tres narradores en off: Juan Minujín, Verónica Llinás, Daniel Hendler, que cuentan las historias de X, Z y H (así se llaman los protagonistas), pero no necesariamente cada narrador cuenta al mismo personaje. El narrador (los narradores) sabe casi todo, pero deja espacios en blanco, a veces nos hace creer que intencionalmente, como para no perderse, pero sabemos que nos engaña un poco, que sí sabe, pero se hace el tonto. 

    El capítulo VI, El Río, es particularmente interesante si la narración la disponemos como si fuera un poema:

No esperes gran cosa del río

no es lo que te imaginás

no es un río correntoso

como los del sur

ni es un río enigmático y profundo

como los del norte.


No esperes aventuras

es un río de llanura

apenas un montón de agua parda

y tibia

que baja como dormida

hacia el mar.


Es un río del desierto, apenas una raya en el mapa

apenas una aguada para

que se refresquen las vacas sueltas

apenas un trámite, no esperes sorpresas.


Cada tanto habrá alguna arboleda

cada tanto algún molino

cada tanto algún viejo puente

por el que alguna vez

pasó el tren

nada más.


Vas como dormido.

Como si anduvieras en el medio de la nada

como si anduvieras de noche

vas casi sin pensar

como el ganado.


Es como si fuera un camino abandonado

por el que ya no va nadie.

Al río tampoco va nadie

¿para qué van a ir?


Acordáte: no esperes gran cosa.

En el río

no hay nada.

     No podemos sostener que haya sido pensado como un poema. Ni siquiera que esa fuera la disposición de los versos. Pero sí creemos que hay una intencionalidad poética en esa narración, al unir los destinos del hombre y el río y los animales y la vegetación que son, a fin de cuentas, tan protagonistas como el que más. La planicie hace que las aventuras no se distingan unas de otras, y hay que subir y mirar desde arriba para encontrarlas en el mapa.

    El capítulo VII, por ejemplo, que viene a continuación, no tiene nada que ver en cuanto a lo que nos muestra. En efecto, está contado como si fuera una fotonovela, cuadro a cuadro, con imágenes que van apareciendo como si alguien las sacara de una caja y las tirara sobre la mesa mientras cuenta la historia del chileno y la masacre del molino.

    El capítulo XV, Salamone, es casi un documental sobre la obra del arquitecto que inundó el suroeste de la provincia de Buenos Aires, allá por los años '30 del siglo XX, de obras monumentales, más que nada municipios, mataderos, portales de cementerios. Luego vemos que X tiene algo que ver con esto.

    En suma, Historias Extraordinarias nos lleva a pasear por la provincia, y mientras nos cuenta historias, de manera incansable, una tras otra, que se cruzan un poco entre sí, pero no del todo, que se parecen, pero se distinguen, y que terminan en la realidad, con César cantando una canción, al punto de que ya no sabemos si las historias terminaron y empezó la realidad. Como el río cuando llega al mar.

 

Río de la Plata - Punta Indio

Fernando

Octrubre, 2026  

domingo, 16 de agosto de 2026

Historias Extraordinarias: el río


No esperes gran cosa del río

no es lo que te imaginás

no es un río correntoso, como los del sur

ni es un río enigmático y profundo, como los del norte

no esperes aventuras

es un río de llanura.

Apenas un montón de agua parda y tibia que baja 

como dormida

hacia el mar.

Es un río del desierto, apenas una raya en el mapa

apenas una aguada para que se refresquen

las vacas sueltas

apenas un trámite, no esperes sorpresas.

Cada tanto habrá alguna arboleda, cada tanto algún molino,

cada tanto algún viejo puente

por el que alguna vez pasó el tren.

Nada más.

 

Vas como dormido.

Como si anduvieras en el medio de la nada,

como si anduvieras de noche.

Vas casi sin pensar, como el ganado.

Es como si fuera un camino abandonado por que ya no va nadie.

Al río tampoco va nadie

¿para qué van a ir?

 

Acordáte: no esperes gran cosa. 

En el río no hay nada.

 

Historias extraordinarias, es una película de 2009 dirigida por Mariano Llinás y protagonizada por Mariano Llinás, Walter Jakob, Agustín Mendilaharzu y elenco. 

El texto citado, que acá se presenta como un poema, corresponde al Cap. VI - El río 

 

Fernando

Agosto - 2026  

lunes, 19 de enero de 2026

Duda razonable



 ¿Quién no conoció algún uruguayo de nombre exótico? Washington, Darwin o Diógenes con apellidos como Cardozo, Gómez o Fernández parecen no encajar del todo. 

    No se quedan atrás colombianos y venezolanos, con nombres como Yeison, Daiana, Juysmar o Rosleidy nos provocan una sonrisa.

    Pero atención, porque esto no es exclusivo de la América Latina. Los del norte también tienen lo suyo: Rhys, Caleb, Kyst o, como en el caso que nos ocupa, Chase. Y más específicamente la chica Chase Infiniti, que brilla en su papel de Willa en la película Una batalla tras otra, del director Paul Thomas Anderson.

    En principio me pareció que era un nombre artístico, porque perseguir el infinito (esa sería la traducción al español) me sonaba bastante cómico. Sin embargo, ella cuenta que sus padres, fanáticos del cine, le pusieron Chase por el personaje de Nicole Kidman en en Batman Forever, y la famosa frase "al infinito y más allá" del cándido Buzz Lightgear en Toy Story.

    En todos los hogares se cuecen habas, dice el refrán, y parece que nadie está exento de recibir un nombre raro, viva donde viva. 

 

Chase Infiniti Payne

 
 

domingo, 27 de agosto de 2023

Citas: Tengo sueños eléctricos

Imagen: Mubi / Tengo sueños eléctricos - Dir: Valentina Maurel

 Tengo sueños eléctricos en los que mi padre

cuando no puede arreglar algo

lo revienta al piso.

Se enoja, grita, insulta.

Nos queremos a gritos, a veces,

a golpes.

Así somos,

una horda de animales salvajes

soñando con ser humanos.

Hacen falta, a veces, varios días

para entenderlo.

La rabia que nos atraviesa no nos pertenece.

domingo, 20 de agosto de 2023

¿Qué vemos cuando miramos al cielo?

Imagen: Mubi

 Título: What do we see when we look at the sky?

Georgia - Alemania; 2021

Director: Alexandre Koberidze

Duración: 171 min

Disponible en la plataforma MUBI.


Hacía mucho tiempo que una película no me sorprendía tanto desde lo formal y del contenido. Es que What do we see when we look at the sky?, dirigida por Alexandre Koberidze, es un filme que tiene un tema central pero para desarrollarlo se mueve en todas direcciones. Básicamente nos cuenta una historia de amor y de desencuentro, no sin pasar por lo legendario, lo fantástico, lo realista, un narrador que nos cuenta cosas, a veces explica los personajes y las situaciones; otras, nos confunde más que lo que aclara.

A poco de empezar, la película nos muestra a los protagonistas que se chocan por la calle. Se disculpan y se van por donde venían. Literalmente, lo que provoca un segundo encuentro que desemboca en una cita. Todo esto con una cámara en el piso que solamente muestra los pies y hasta la mitad de las piernas de los actores. Y luego empiezan a ocurrir cosas más que extrañas, al punto que, para sorprendernos, nos pide a los espectadores que cerremos los ojos a una señal y los abramos cuando vuelva a sonar. 

En medio de todo eso hay una película que se está haciendo que incluye al pueblo y a los personajes. Nos pone frente al dueño de un bar que no la pega con sus decisiones pero igual sonríe. Un partido de fútbol entre niñas y niños que termina de manera abrupta, y, lo más loco de todo, un homenaje a la selección argentina de fútbol en general y a Messi en particular, que queda plasmado, entre otras situaciones, en la foto que ilustra este artículo.

Es para prestarle mucha atención, pero antes que nada, es para disfrutarla de principio a fin. Ah, y de yapa, al final hay una entrevista al director. Una belleza todo.

 

Fernando

Agosto, 2023 

viernes, 21 de julio de 2023

Onírica tarde


 La siesta ocurre de manera involuntaria: la película ociosa en su relato, las tensiones que se juntaron a lo largo de la semana, confluyen para provocar un cierre paulatino de párpados, cierta relajación muscular como hacía tiempo

 

 Fernando

Julio, 2023

lunes, 3 de julio de 2023

No es mi problema

 

Imagen: Netflix

No es mi problema


La película En los márgenes (España, 2022, con Penélope Cruz y Luis Tosar, Dir: Juan Diego Botto) trata de cómo se desintegra una sociedad. Para esto nos muestra las vidas de Azucena (Penélope Cruz) y Rafa (Luis Tosar), una en el rol de víctima del capitalismo salvaje que está por quitarle la casa; el otro como una especie de paladín de la justicia que lucha casi de manera quijotesca por defender a esos que poco a poco van cayendo del sistema para quedar en la calle, a merced de especuladores y abusadores de todo tipo.

Filmada con un ritmo frenético, muy adecuado para el tema que trata, nos muestra un día de locos en la vida de los protagonistas y nos permite inferir que es un botón de muestra, que es este día, pero podría haber sido cualquier otro y sería igual.

A lo largo del film, los personajes se encuentran con diferentes personas que, si bien por sus funciones deberían preocuparse por el bienestar de las personas, todo el tiempo hacen notar que no es su problema, e invocan razones superiores para cumplir sus tareas a reglamento y nada más.

Pablo, el encargado de Recursos Humanos del supermercado donde trabaja Azucena, le pide que no falte porque “la empresa lo obligaría a reportar la ausencia y ella sabe lo que eso significa”. Luisa, encargada en un Centro de Acogida, le informa a Rafa que lo que él le cuenta “no es su problema”, y que solo puede atenderlo al final del día. La maestra de Selma (una niña que se llevó la policía porque estaba sola en casa), le informa que la madre de la chica no respondió las cartas, no cree que haya leído los emails y nunca fue a las reuniones que le pidieron cuando le dieron las notificaciones a Selma. Y remata informando que antes tenían personal que permitía prevenir, pero ya no, y que le pasó la pelota a Servicios Sociales. Servicios que sabemos tampoco son la gran cosa porque la mujer de Rafa trabaja ahí y le dice que son un parche, que no tienen nada que ofrecerles a las personas que los necesitan, ni trabajo, ni casa ni nada.

Uno se queda con un sabor amargo al finalizar la película, que aunque con algunos baches argumentales, se las ingenia para poner de manifiesto que las personas de a pie estamos, cada vez más, cercanos a quedarnos sin un perro que nos ladre, porque todos, desde el más triste funcionario al más alto ejecutivo de un banco pasando por representantes del gobierno, están para servir a otros intereses, y que lo que nos pasa no es su problema.


 

Fernando

Julio, 2023 


domingo, 2 de abril de 2023

MALVINAS

Teatro de Guerra;Dir: Lola Arias, 2018 (Imagen: MUBI)


Ya casi no se ven los veteranos de guerra en los trenes vendiendo sus revistas o directamente pidiendo plata para subsistir. Ese hecho banal hace que ya casi no recordemos que hace cuarenta años ocurrió uno de los últimos actos genocidas de la dictadura cívico-militar fue mandar a pibes de dieciocho, diecinueve años a morir en un territorio helado. Así es que los diarios no mencionan actos oficiales, no salen notas en primera plana.

Vi la película Teatro de guerra, medio documental, medio ficcional, dirigida por Lola Arias, de 2018, donde entrevista a ex combatientes argentinos y británicos. En un momento, tocan una canción, cantada por un inglés, que dice así:

¿Fuiste a la guerra alguna vez?

¿Alguna vez mataste a alguien?

¿Viste alguna vez morir a alguien?

¿Lo viste, lo viste, lo viste

Lo viste, lo viste?

¿Alguna vez fuiste ignorado por el gobierno que te mandó a la guerra?

¿Viste a tu mejor amigo suicidarse?

¿Tuviste a un hombre agonizando en tus brazos?

¿Lo viste, lo viste, lo viste

Lo viste, lo viste?

¿Alguna vez viste un hombre en llamas?

¿Alguna vez viste un hombre ahogarse en un mar helado?

¿Alguna vez fuiste a la tumba de tu amigo con su madre?

¿Fuiste, fuiste, fuiste,

Fuiste, fuiste?

¿Estuviste alguna vez en la guerra?

¿Estuviste alguna vez en la guerra?

Por eso es mejor recordar que unos milicos alucinados nos metieron en el peor infierno de lo peor que ya teníamos alrededor.

No olvidemos a nuestros Héroes de Malvinas. No los olvidemos. No olvidemos que el 24 de marzo está muy cerca del 2 de abril, el principio y el fin de ese espanto  que todavía hoy nos duele.

Fernando

Abril, 2023

miércoles, 22 de febrero de 2023

¿Existen nuevos sentimientos?

 

Imagen: Netflix

Ella (2013 - 126 min)

Dir: Spike Jonze

Elenco: Joaquín Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara

En un mundo altamente tecnológico, Theodore (Joaquin Phoenix) se dedica a escribir cartas para otras personas, en una empresa que se llama “cartasmanuscritas.com”: él le dicta las cartas a un software, que luego les pone una caligrafía que simula ser a mano y las imprime. A todo esto, Theodore se siente algo solo luego de separarse de su esposa Catherine (Rooney Mara), y decide adquirir un OS (Sistema Operativo) que tiene la capacidad de ir mejorando a medida que se desarrolla. De ahí en más, mantiene una relación muy interesante con Samantha (Scarlet Johansson, de quien solo se oye la voz), al punto de que se vuelven casi inseparables.

En un momento determinado, mientras hace una retrospectiva de su relación con Catherine, Theodore le dice a Samantha: “A veces pienso que ya sentí todo lo voy a sentir. Que a partir de ahora, no voy a sentir nada nuevo”.

Y es un punto bastante interesante, ya que pone de manifiesto los límites de las emociones y sentimientos humanos. Los biólogos mencionan siete emociones básicas: ira, miedo, asco, alegría, tristeza, sorpresa y desprecio. Los sentimientos son emociones filtradas, emociones interpretadas por el organismo. Esto significa que siempre son una representación de la situación del individuo. Pero independientemente de eso, lo que sí parece ser perturbador para Theodore es el hecho de que no va a experimentar ningún sentimiento nuevo en lo que le quede de vida.

Esto parece ser cierto para las personas de existencia real. En efecto, ¿podemos esperar tener nuevos sentimientos? Lo más probable es que se vuelva a experimentar el mismo, en otras circunstancias. Es decir, la alegría se repetirá, solo que en otro contexto, con otras personas. Y así con todo.

Por eso, tal vez, cuando la relación con Samantha se va estrechando es que Theodore siente algo nuevo, ya que hasta ese momento su comunicación con los diferentes softwares que usa a diario es puramente funcional y/o transaccional. En cambio, con Samantha lo que siente es diferente, es nuevo. Alguien podrá decir que no es nuevo lo que experimenta, que lo que cambia son las circunstancias. Concedemos que es cierto. Apuntamos, más bien, a lo novedoso de entablar una relación con una inteligencia artificial, algo que ha sido programado pero que, en el camino, desarrolla un vínculo especial con quien la instaló.

En síntesis, una película que nos permite reflexionar acerca de lo rutinario de nuestras emociones, que se repiten de tanto en tanto, y de si es posible creer que podemos tener de parte de los programas de computación una relación como si fuera una persona física.

 

Fernando

Febrero, MMXXIII 

domingo, 12 de febrero de 2023

Copia Original

 

Imagen: Mubi

Copia Certificada Abbas Kiarostami (2010 – Francia – 106min)

Protagonistas: Juliette Binoche, William Shimell

La película se inicia con la presentación de un libro titulado “Copia Certificada”, que indaga en el concepto de originalidad, no en el sentido de la idea sino en el de “autenticidad”, es decir, la obra tal y como sale del taller del artista. O lo que es lo mismo, la autenticidad estaría dada por la unicidad: esta obra es única, no hay otras como esta. Todas las demás son copias. O, en palabras de Walter Benjamin[1], “Incluso en la reproducción mejor acabada falta algo: el aquí y ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra”.

Y como para poner en tensión el alto concepto en el que tenemos a las obras originales, Elle (Juliette Binoche) le dice a James Miller (William Shimell), autor del libro en la ficción, que le dedique un ejemplar a su hermana Marie, quien se sintió atraída por el título ya que ella opina que “una buena copia es mejor que un original”. Y es en este concepto en el que queremos detenernos más que en la crítica al film en sí, que recomendamos y mucho, ya que está lleno de diálogos graciosos, una actuación brillante de Binoche y giros inesperados en la trama. Los diálogos al comienzo de la película son imperdibles, y como en algunos libros, habría que subrayarlos todos.

Pero volviendo: ¿qué importancia tiene la originalidad, o como queda dicho, la unicidad, de una obra? ¿Esperamos, acaso, que la obra nos transmita ese aquí y ahora que según Benjamin la hace irrepetible? Pero, ¿no hace a la obra de arte su espacio de exhibición? Cuando Duchamp expuso su obra “Fuente”, ¿no estaba diciendo que el museo hace a la obra de arte?

Dice Benjamin en el texto citado: Las circunstancias en que se ponga al producto de la reproducción de una obra de arte, quizás dejen intacta la consistencia de ésta, pero en cualquier caso deprecian su aquí y ahora. Aunque en modo alguno valga esto sólo para una obra artística, sino que parejamente vale también, por ejemplo, para un paisaje que en el cine transcurre ante el espectador. Sin embargo, el proceso aqueja en el objeto de arte una médula sensibilísima que ningún objeto natural posee en grado tan vulnerable. Se trata de su autenticidad.

En la película, el protagonista en un momento comenta que de tanto hablar, se está perdiendo el paisaje, con lo que parece estar de acuerdo con Benjamin. Sin embargo, inmediatamente acota: “Mira estos cipreses, son bonitos y son únicos. Es decir, nunca verás dos cipreses iguales. Son viejos. Alguien me dijo que un sitio hay uno que tiene mil años. Originalidad, belleza, antigüedad, funcionalidad… esa es la definición de una obra de arte. Solo que en este caso no están en un museo, sino en pleno campo… por lo que nadie repara lo suficiente en ellos”. Y aquí discute con el texto de Benjamin en el sentido de que considera que un árbol puede ser una obra de arte en tanto y en cuanto alguien lo mire de esa manera. Es decir, ¿por qué un árbol pintado es arte y no el árbol mismo? La pregunta parece responderse porque al árbol no lo hizo un artista. Es el artista el que hace objetos de arte, los objetos que están en el mundo y no los hizo un artista, no son arte. Eso parece implicar el concepto benajaminiano de que ningún objeto natural posee autenticidad.

Esta afirmación, entonces, nos conduce a creer que los objetos de arte y su originalidad están pensados como objetos de consumo, como mercancías. Si esto es así, entonces la originalidad pasa de ser una cualidad estética a tener un valor de mercado, un precio. Por eso el original vale más que la copia, que la falsificación. Dentro de este ideario, la mala obra original es mucho más valiosa que una excelente copia. Valiosa en dinero, aclaramos, porque hay aquí una sutil transformación: al preocuparnos por la originalidad de un objeto, ya no nos interesa su esencia en tanto que objeto de arte, sino por su precio. Un Picasso original vale millones. Una copia, con suerte, decenas de miles. Estamos, entonces, en una brutal alteración del aquí y ahora de la obra al trocar placer por negocio: nos gusta esta obra por lo que vale y no por las sensaciones que nos produce observarla. Apreciamos la técnica del autor en moneda de curso legal y no en cuanto a admiración por la maestría con que el artista ejecutó su obra. Por eso es que James comenta que los humanos olvidamos el placer, la diversión: quizás quiere decirnos que no perdamos de vista que disfrutar de una obra de arte no tiene por qué ser algo costoso. Entonces, si vemos reproducciones de un Caravaggio o de un Da Vinci, tendríamos que tener en cuenta, por sobre todas las otras cuestiones, el placer que ello nos produce.

Una última cosa: si lo que queremos es hacer negocios, entonces compraremos un reloj carísimo. Pero si solamente queremos saber la hora, con el reloj de pulsera de plástico nuestro objetivo se cumple de igual modo. En palabras de James, “no considero nada sencillo llevar una vida sencilla”.

Fernando

Febrero, MMXXIII



[1] Walter Benjamin, “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”; 1936

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