Comprar RELACIONES

Comprar RELACIONES
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de enero de 2026

El Augurio


 

¿Vos sabés por qué estás acá? Porque te portaste mal, y entonces estás castigada. Castigada a no poder dormir con tranquilidad, a despertar a cada rato, a despertar cuando es demasiado tarde, no despertar cuando es necesario. Estás condenada a no poder hacer nada con tu amor, a esperar en vano el regreso de esa grulla que salió a buscar comida y no vuelve. Nada podés hacer con las caricias, con los besos, con los ojos tiernos como los de un gorrión. Estás obligada a esperar eternamente que vengan a buscarte con la sonrisa más fresca que puedas imaginar, con los brazos como las alas de un cóndor, con el corazón como de un ñandú lanzado a la carrera. Estás forzada a luchar por siempre contra la tristeza de saber que por un instante, en un sueño que parecía tan real, arañaste la alegría y la felicidad de apoyar tu cabeza en un pecho que te acunaba cuando todo alrededor parecía desmoronarse, y te arrullaba como una torcaza.

 

Fernando

Enero, 2026  

jueves, 6 de junio de 2019

Momento de reflexión



Un taladro interrumpe la tranquilidad buscada, aunque no es tan grave si se mantiene cerrada la puerta. Sol en la ventana y la sombra de la mano en el papel. Deseos de dormir, salir de paseo, compartir una charla. A mitad del párrafo, notar que no se sabe bien de qué se habla, que es puro placer de escribir, aunque no sea mucho, ni el placer ni lo escrito. Es romper con la inercia del escritorio y de la pantalla, búsqueda de un momento apenas distinto. (Ahora se suman al taladro unas explosiones, seguramente de una protesta sindical). No hay mucho más para decir aquí. La mente está en calma, en un punto aparte por ahora.


El taladro se apagó, y ya pedí la cuenta.

Fernando

Junio, 2019

domingo, 19 de febrero de 2017

Pozos

La calle está imposible. Intransitable. Los colectivos se desvían por izquierda y por derecha. Rodean la plaza, que está llena de hojas y de pájaros que no van ni vienen. Hace varias horas tuvieron que rescatar una camioneta que estuvo a punto de desaparecer. La televisión y los diarios se hicieron un festín. Todos querían ser testigos, decir que no había sido a las catorce sino a las trece cincuenta, y así. Unos niños que pasaban saludaron a cámara y fueron reconocidos, años más tarde, como los perpetradores de la masacre. Pero esa es otra historia.



Fernando Berton - mmxxvii

Entrada destacada

Inteligencia Artificial

¡Hola! Soy el robot, ¿cómo estás? ¿Cómo puedo ayudarte esta mañana? Tengo un sinnúmero de funciones entre las que se pueden contar ayuda fi...