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domingo, 16 de agosto de 2026

Historias Extraordinarias: el río


No esperes gran cosa del río

no es lo que te imaginás

no es un río correntoso, como los del sur

ni es un río enigmático y profundo, como los del norte

no esperes aventuras

es un río de llanura.

Apenas un montón de agua parda y tibia que baja 

como dormida

hacia el mar.

Es un río del desierto, apenas una raya en el mapa

apenas una aguada para que se refresquen

las vacas sueltas

apenas un trámite, no esperes sorpresas.

Cada tanto habrá alguna arboleda, cada tanto algún molino,

cada tanto algún viejo puente

por el que alguna vez pasó el tren.

Nada más.

 

Vas como dormido.

Como si anduvieras en el medio de la nada,

como si anduvieras de noche.

Vas casi sin pensar, como el ganado.

Es como si fuera un camino abandonado por que ya no va nadie.

Al río tampoco va nadie

¿para qué van a ir?

 

Acordáte: no esperes gran cosa. 

En el río no hay nada.

 

Historias extraordinarias, es una película de 2009 dirigida por Mariano Llinás y protagonizada por Mariano Llinás, Walter Jakob, Agustín Mendilaharzu y elenco. 

El texto citado, que acá se presenta como un poema, corresponde al Cap. VI - El río 

 

Fernando

Agosto - 2026  

jueves, 23 de julio de 2026

Tener miedo

 "Derrotada como quien ya no sabe reconocer quién y qué" dice Raquel Robles un su artículo Tengo miedo, toreroDescribe con belleza situaciones tristes. Pone a la belleza como medida de la felicidad, y viceversa. Como la luz y la oscuridad, y tantas otras cosas.

Pero quiero detenerme en el concepto de no saber reconocer quién ni qué. Porque, ¿cómo sabemos quién nos quiere bien y quien no? ¿Cómo reconocemos a los que nos quieren solo por conveniencia? O, lo que sería todavía peor, ¿no es acaso conveniencia querer a quien nos quiere, o veciversa, así mal escrito?

A mí me derriten las caricias en una tarde lánguida mientras en la tele discurre una película que no interesa demasiado, salvo por ser la excusa para las caricias. Una sonrisa enorme que se agranda y se agranda y se agranda mientras se acerca por el pasillo, que parece que va a comerme entero en un beso que no termina nunca. Tengo fe en los abrazos cálidos, firmes en los músculos pero trémulos en el alma en un reencuentro después de ¿cuánto,  cuarenta años? Y lloro.

Lloro mucho. Porque las tristezas de mis muertos son el combustible frío de las risas que todavía me quedan. Porque cuando la tristeza es tan grande que se acerca mucho mucho mucho a la derrota, vienen al rescate los recuerdos de las risas, las caricias, las canciones y el amor de mis muertos. Porque quiero recordarlos así, alegres como fueron hasta que les tocó buscar otros rumbos.

Las lágrimas, vale decirlo, limpian el dolor insoportable de ya no ser como fui con ellos. Y, después de un rato, aclaran la vista.

 


Fernando

Julio, 2027  

 

domingo, 28 de junio de 2026

Impostor


 A Alejandro Belda, in memoriam

 


Ese que tomó la decisión de partir no eras vos

no

me niego a aceptar que eras vos

era, tal vez, un impostor

es más, casi estoy seguro de que se metió

en tu mente

que irrumpió de repente

y te llevó a los lugares más oscuros

que vos, estoy seguro, nunca imaginaste.


Era otro, sí, sí, no podías ser vos.

 

Fernando

Junio, 2026  

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Mi marciano favorito

 

 

Cuando era chico, la posible existencia de los marcianos estaba fogoneada por series y películas que presentaban a los extraterrestres como seres simpáticos o bien monstruosos, que solamente querían la destrucción de los humanos.

Ahora, en estos días, los marcianos podrían estar interesados en lo que ocurre en Argentina (en aquella época solamente se empecinaban en aterrizar en la gran nación del norte); para lo cual consultarían El Boletín Oficial.

Es fama que este blog no es un gran defensor de los medios de comunicación (ver Adivinanzay los medios de comunicación I y Adivinanza y los medios II”). Sin embargo, nos permitimos dudar de que el sesgo de la mala noticia que suelen tener los medios se base puramente en la invención de personas que viven en la calle, de otras que fatigan calles y avenidas en sus bicis repartiendo caprichos y de muchísimos que se dedican al malabarismo financiero solamente para pagar las cuentas.

¿Qué hará el marciano luego de hojear el Boletín? Seguramente le preguntará al presidente cómo es posible que millones marchen mes a mes a reclamar por la educación, la salud, las jubilaciones, los aportes para discapacidad. Le preguntarán también cómo es que un presidente, a más de dos años de iniciado su mandato, no ha inaugurado una escuela, un puente, una estación de ferrocarril.

No quiero terminar este artículo sin mencionar una hermosa crónica de viaje del premio nobel de literatura José Saramago:

En Marte, por ejemplo, cada marciano es responsable de todos los marcianos. No estoy seguro de haber entendido bien qué quiere decir esto, pero mientras estuve allí (y fueron diez años, repito), nunca vi que un marciano se encogiera de hombros.”

Pueden revisar la versión completa aquí: Un azul para marte.

 

Fernando

Mayo, 2026


sábado, 21 de marzo de 2026

Observation


    Miran fijo sus computadoras. Él debe tener unos cincuenta y cinco años, barba cortada al ras, canosa; anteojos de marco fino, se le notan los ojos cansados de pasar tantas horas al día mirando la pantalla, sintiendo hervir la sangre por problemas que nunca ve, jamás le pasan cerca, él solamente toma decisiones sentado a una mesa, tomando café, acaso tan amargo como las decisiones. Esboza una sonrisa que no sé por qué me hace acordar a la del tonto en la colina.

     Ella anda por los cuarenta, melena rubia ondulada que le cae un par de centímetros sobre la solapa de una chaquetilla que está entre un azul desganado y un gris que se levantó con ganas de innovar, se le nota que reprime el impulso de coger de la mano al hombre que tiene al lado y salir corriendo, no pagar la cuenta, subirse a un convertible que estacionaron en esa misma cuadra y recorrer unos doscientos kilómetros para tirarse sobre el pasto, a la vera del Río Salado, o una laguna de por ahí, mirar el cielo y las nubes y besarlo, besarlo tanto hasta que se le seque la boca y no le quede más remedio que beber de lo que el cuerpo de él tenga para ofrecerle.

 

Fernando

Marzo, 2026  

sábado, 7 de febrero de 2026

Una vez más

 




¿Cuántas veces hemos dicho lo mismo, hecho lo mismo, creído lo mismo? Nos repetimos todo el tiempo. Dejamos de ver las noticias por cansancio de que son siempre las mismas informaciones para el mismo boletín.
    Aplaudimos a un actor que recita a un autor que cuenta cosas que están pasando pero es una obra escrita hace cuatro siglos. Nos levantamos cada mañana para ir a un trabajo que no nos paga lo suficiente. Y así.
    Ya los Redondos lo dijeron antes, y mejor:
 
Mi amor, la libertad es fiebre
Es oración, fastidio y buena suerte
Que está invitando a zozobrar
Otra vulgaridad social igual
Siempre igual, todo igual, todo lo mismo
 
Fernando
Febrero, 2026   

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