jueves, 3 de enero de 2013

Clemente, ¿y Bartolo?


Sobre Balcarce, casi llegando a la Av. Belgrano, está la estatua de Clemente, en su versión televisiva, y en su ámbito más famoso, cuando ganó por afano la batalla de los papelitos al relator de América.

Sentado en su grada, parece tener reservado un espacio para cuando vuelva Bartolo de su misterioso viaje en tranvía hacia los confines de la historieta que lo vio nacer.

O acaso a su padre desde la pluma, que lo ha llevado a lo más alto de ese mundo de papel, más que nada en blanco y negro, por donde desfilaron tantos otros personajes, desde la Mulatona y Jacinto, a Alexis Dolínades y San Turain, un santo analizador de historietas.

Un poco antes, en el centro de Adrogué, partido de Alte. Brown, donde Caloi vivió y fue a la escuela secundaria, se le hizo un homenaje al crear la Plazoleta Clemente, con una estatua del simpático pajarito.




Esta escultura fue creada por Fernando Rusquellas, el mismo artista que creó los muñecos que hicieron a Clemente vivir en 3D para el mundial de España, en 1982, y que también se hizo querer con su voz gruesa, acaso inesperada, pero que no desentonó.

Fue verdaderamente cómico el famoso hinca de Camerún, cuando hicieron una serie de capítulos sobre los diversos cantitos de las hinchadas de los equipos.

La estatua de Adrogué, a diferencia de la del Paseo de la Historieta, representa a Clemente en su versión blanco y negro, sobre un capitel que remite al que usaba Dolínades para emitir sus famosas sentencias, de las cuales siempre recordaremos aquella que dice que

Todo lo que el hombre hace es para levantar minas


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