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domingo, 28 de marzo de 2021

Data exit


Quizás desde que el mundo es mundo ocurre que a las personas les gusta tener información de las demás personas. Ya en la época del nacimiento de Jesús se hacían censos, y por eso nació en Belén, de donde era originario José. Esto mucho no ha cambiado, aunque es cierto que en los censos poblacionales ahora pasan casa por casa y no tenemos que desplazarnos para ser censados. Y en cualquier momento ya ni siquiera vendrá el censista, porque lo harán directamente desde la base de datos.

Pequeña digresión: hace unos años empecé a trabajar en una empresa multinacional. Terminaba el siglo XX y la posibilidad de viajar nos entusiasmaba a todos los de esa oficina. Los primeros en viajar a una reunión en Estados Unidos, al regreso contaban que habían conocido a un montón de gentes, y no paraban de comentar lo copado que era el de Haití. Yo quedé algo sorprendido. ¿El de Haití?, traté de corroborar. Sí, sí, el de Haití, me corroboraron. Para hacerla breve, no era el de la pequeña isla caribeña sino el de “Information Technology”, IT, por su sigla en inglés, y a mí me sonaba en castellano. IT, AI TI. En fin.

Bueno, este pequeño desvío para presentar a la dichosa tecnología de la información, antiguamente conocida como “Sistemas”, y hoy dominadora de cualquier decisión que alguien quiera tomar. No compramos un escarbadiente sin antes hacer un paneo en internet de tres o cuatro marcas, leer las opiniones de otros compradores, preguntarle a un amigo, hacer una reunión con varias personas para analizar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que podremos tener puestos a comprar una marca de escarbadientes u otra.

Luego, con la aparición de las así llamadas “redes sociales”, la recopilación de nuestros datos se hizo de manera masiva y voluntaria. Y la microsegmentación de públicos saltó a la fama. La gratuidad de las redes se fundamenta en la cantidad de información que cada una recopila para luego vender bases de datos, que a partir de nuestros me gusta irán a formar parte del que quiere saber qué le gusta a una persona de sexo femenino, de entre 15 y 19 años que viva en una ciudad determinada. 

La trampa fue hacernos encontrar a esas personas que hacía tiempo que no veíamos. Y tener un millón de amigos como Roberto Carlos. De amigos, porque millones de pesos los ganan los de las redes con la información que nos sacan.

Leía hace poco un artículo en xataka.com, Lo siento, no te voy a firmar la casilla de mis datos personales", que trata de la burda situación en la que nos atosigan con preguntas que con toda claridad la única función que cumplen es recabar información y así incrementar la insaciable base de datos.

Me pasó en estos días, que mandé un mensaje por una red social a la compañía de electricidad, y para contestarme me piden una cantidad de información que no se sabe bien por qué solicitan. Es decir, buscan aumentar su base, claro, pero no logro explicarme cómo pueden creer que todo eso hay que decirlo para que te respondan una pregunta sencilla. Adjunto las imágenes de prueba. No me explico lo burda de la situación. Ni siquiera me da para hacer una broma de las que suelen pasar por acá.


 

En fin, seguiremos tratando de esquivarle al gran inquisidor todo lo que se pueda, pero la esperanza es poca. Pero estas preguntas no las contesto más.

Fernando

Marzo, MMXXI
 

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