Comprar RELACIONES

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viernes, 20 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 27


 

La memoria carece de verdad, solo tiene convicción emocional

Alejandro González Iñárritu – Bardo

Traté por todos los medios de recordar a Laura M. mientras el comité de evaluación se encargaba de analizar mi caso. Deduje, por una simple cuestión lógica, que la secuencia Banco Nación-Sanatorio-Funeral había ocurrido en ese orden. El reencuentro no podría haber ocurrido antes que la visita a la clínica, ni esta antes del velatorio.

Contento con el hallazgo, me puse a escribir febrilmente. No pasó mucho hasta que aparecieron las primeras dudas: ¿qué habíamos hecho después del cementerio? ¿Habíamos ido a la playa antes o después de ir a las sierras? ¿Laura M. se enfermó cuando yo tenía el brazo enyesado? ¿O lo tenía enyesado cuando internaron a mamá?

Me pareció que, después de todo, no tenía tanta importancia, incluso hasta podía jugar en favor de la trama: los olvidos como elemento de tensión o guiños al lector. La idea, entonces, era mostrar varias anécdotas en un determinado orden y así poder jugar con el público, que fueran ellos quienes intentaran secuenciar cada capítulo.

*

Conseguimos la cabaña “Lady Marian” en el complejo Sherwood.

Como vos, le dije a Laura M.

¿Qué decís?

Claro: L. M.

¡Ah!, qué boba, jajaja.

A la noche hicimos asado, y después salimos a caminar un rato para bajar la comida. Llegamos hasta el centro, y paramos a tomar un helado.

El centro de Villa Retoños tiene una seudo plaza alrededor de la cual no hay iglesia, comisaría ni Banco Nación. La plaza en sí es un semicírculo con canteros hechos con troncos –ramas gruesas es una mejor definición– llenos de flores coloridas y unos senderitos de grava. Todo alrededor se apiñan locales comerciales de estilo cabañas de troncos y amplios ventanales como los que se ven en el sur cerca de la cordillera de los Andes.

Laura M. pidió un cucurucho de mascarpone con frutos del bosque, y yo de dulce de leche granizado. Nos sentamos a unas mesas en la vereda a saborear nuestros helados, a mirar las pocas personas que paseaban y a disfrutar del aire fresco y seco de las sierras.

Yo me hubiera quedado un poco más, la noche estaba muy agradable, pero Laura M. quiso volver, se sentía cansada. Cuando llegamos a la cabaña, se fue directamente a la cama. Yo me lavé los dientes y me fui a acostar. Le di un beso y noté que volaba de fiebre.

 

Fernando

Enero, 2023 

jueves, 19 de enero de 2023

Autobiografía suspendida

 Se informa al público usuario que el capítulo de hoy ha sido suspendido por desperfectos técnicos en catenarias.

Sepan disculpar las molestias ocasionadas.



miércoles, 18 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 26


 

Voggart sirve dos vasos de cerveza bien fría y pone en la mesita unos sándwiches de miga que tostó mientras se cambiaba.

La cama de Voggart se queja un poco según cómo nos movemos, tiene una tabla rota que hace un chasquido como si protestara con la lengua.

Tengo que cambiarla, informa

¿Justo ahora?, me sorprendo.

¡Cómo se te ocurre!, me reprende.

Menomal, me alivio.

¿Qué va a pasar después, cuando ya no nos veamos?

Seremos un recuerdo, Voggart, como todo lo que ya no es, o ya no está.

¿Todo es un recuerdo?

Sí, a condición de que haya alguien para recordar.

¿Cómo el ruido que hace un árbol al caer en el bosque?

¡Exacto! Es re loco, el presente es una máquina de dejarlo todo atrás.

No existe más que el instante.

Claro. Cada palabra que decimos, cada momento que vivimos es efímero.

¿Y los objetos?

Las cosas permanecen un poco más, me parece.

En el futuro voy a ser solo un recuerdo, entonces.

Sí.

¿Lindo?

¡El más lindo de todos!

¡Gracias!

A vos.

*

Desde el balcón se ven las vías del tren. La Avenida del Retorno queda cubierta por los árboles. En unos meses, cuando caigan las hojas, se verá una parte, llena de gente que caminará apurada por llegar a sus casas y protegerse del frío. Pero ahora la avenida no está, solamente se intuye por debajo de la masa verde que se mece un poco con el viento.

Voggart se acerca por detrás. Me rodea la cintura con los brazos, apoya la cabeza en mi espalda. Que no me pregunte qué estoy pensando, pienso.

¿Qué pensás?

Que me preguntabas qué pienso.

Jajaja. ¿Y qué más?

Que cómo va a ser después.

¿Cuándo ya no nos veamos?

Claro.

No va a ser fácil. Hay que desearlo con todas las fuerzas.

¿Cómo los viajes?

Como los viajes.

 

Fernando

Enero, MMXXIII 

lunes, 16 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 25


 

La reunión de evaluación determinó que no es posible integrar un segmento de híper-plasma (SHP) a un cuerpo. En primer lugar, el mío ya no existe, se destruyó en el momento del pasaje, como ocurre con todos. En segundo término, porque anexar un SHP a un cuerpo de otro sería interferir con el destino de esa persona de un modo que no se ha hecho nunca. Por último, el mundo físico dejará de existir en un tiempo perentorio debido a las condicionas extremas del clima. Las previsiones más optimistas hablan de no más de noventa o cien años. Invertir tiempo y esfuerzo en una tecnología que no tiene futuro es algo totalmente injustificado. Solamente se podría mantener la vida en el híper-plasma.

Me deprimí. Pedí, entonces, que me desconectaran. No tenía sentido para mí ser un SHP por tiempo indefinido, lo único que conseguiría de ese modo era prolongar el sufrimiento, cuando evitarlo había sido la razón por la que acepté pasarme.

Me dijeron que tendrían que deliberar. No estaba contemplado desconectar un SHP. En realidad, se lo considera una práctica criminal. Era algo prohibido.

Hasta que tomaran una determinación, bloqueé todos los enlaces externos: no estaba en condiciones de discutir nada de lo que me estaba pasando. Y el corta fuego me indicaba de un sinnúmero de pedidos de comunicación, que eran rechazados de plano.

Armé una lista de recuerdos que puse a funcionar de manera aleatoria. De cualquier manera, el orden cronológico era irrelevante, y toda vez que pedí ayuda para poder ordenarlos en una secuencia obtuve la misma respuesta: ¿para qué?

Cuando me cansé, hice un acceso a novelas de acción. Por algún motivo misterioso, la IA que maneja los libros permite ordenar los capítulos por fecha. Investigando, pude notar que el software busca en los metadatos y determina cuáles fueron creados primero, y así es posible armar una línea de tiempo.

Entendí, entonces, que tendría que escribir una novela con mis recuerdos para poder ordenarlos. No porque quisiera escribirla, no, estaba decidido a abandonar el híper-plasma, sino como argumento para discutir la evaluación: si era posible que la IA ordenara según ese criterio, era debido a que el tiempo sí existía en el híper-plasma, y que lo indefinido de nuestra existencia allí era una falacia. Éramos tan mortales como antes, salvo que un poco más longevos y con menos necesidad de recursos naturales. 

 

Fernando

Enero, 2023 

domingo, 15 de enero de 2023

Divertirse barato

Dos tipos peligrosos -Dir: Shane Black - 115 min

La película The nice guys (Dos tipos peligrosos), protagonizada por Russel Crowe y Ryan Gosling, es una comedia negra bastante liviana no exenta de crítica social. Situada en los años '70, en medio de la crisis del petróleo, nos muestra, por un lado, cómo las automotrices siguen fabricando autos con motores V8 de 7000 cc, y un grupo de jóvenes activistas que protesta por la excesiva contaminación: por la radio se escucha que alertan a la población de no hacer ejercicio innecesario antes de las 18:00; y por el otro cómo se puede abusar de niñas pre adolescentes con la abundancia del dinero.

Sin embargo, nada de eso será tema principal del film, es solamente el contexto para que se desarrolle la historia de Jackson Healy (Rossell Crowe), un matón a sueldo que ha dejado la bebida; y Holland March (Ryan Gosling), un detective privado que no ha dejado de beber. Healy y March, luego de un primer encuentro brutal (Healy se ocupa de resolver cuestiones a las trompadas), terminan unidos. Cómo es que temas tan complicados terminan siendo el fondo de una comedia es algo que no vamos a plantearnos aquí. A estas alturas, hemos visto y oído cosas mucho peores.

Tampoco, querido lector desprevenido, haremos una crítica cinematográfica, ya que la película no lo vale. Son casi dos horas más o menos divertidas, nada que no se haya visto ya. Pues bien, se preguntará el lector, ¿adónde quiere llegar este artículo? A los subtítulos, respondemos. ¿Otra vez? Sí, otra vez.

Apenas comenzada la película, nos encontramos con estas imágenes:


 


Entendemos la economía de esfuerzo, pero si no iban a traducir 1977 como 1977, para qué traducir LOS ANGELES, CALIFORNIA como LOS ÁNGELES, CALIFORNIA. ¿Vale la pena un acento?, nos preguntamos.

Poco después, nos encontramos con un caso opuesto, vale decir, como no se ve la frase completa, la pasamos por alto, como si no existiera. Cuestión que la cámara se demora unos cuantos segundos en el frontispicio del municipio de la ciudad de Los Ángeles, lo que marca una importancia de lo que allí nos informa: 


 

"He who violates his oath profanes the divinity of faith itself", reza. (Aquel que viola su jurament profana la divinidad de la fe misma). Insistimos, esta frase tiene importancia en relación a la trama, y se la deja pasar como si tal cosa.

Por último, un chiste más de la traducción:


Pietaje, así dice. Nos detenemos en la excentricidad porque así como nos parece que no costaba nada traducir 1977, y les dio flojera traducir la inscripción en el edificio municipal, hay aquí una elaboración. Se deben haber tomado unos cuantos minutos para llegar a la conclusión de que si existe metraje debería existir pietaje para ser consecuentes con el sístema de medición que usan en Estados Unidos. 

Pasada la risa, nos queda el asombro, y entonces nos preguntamos si traducirían "pulgadaje" si el término fuese "inchage". 


Fernando

Enero, MMXXIII

 

 


sábado, 14 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 24


 

El hotel en Panamá es cilíndrico. Opino que está bueno porque no se junta suciedad en los rincones. Voggart se ríe con ganas. Qué boludo, me dice, y se deja caer en la cama. ¿Te imaginás la cara del Rey Arturo si lo hubiera visto? Voggart se ríe hasta que no puede más y le viene tos. Le doy unos golpecitos en la espalda después de que se incorpora, le hago masajes en los hombros, le alcanzo un vaso de agua, me divierto con su pelo revuelto, se lo peino con los dedos para desenredarlo, hasta que grita, me empuja, me insulta, se da vuelta, me echa, me llama, me acerco, me agarra, me araña, me alejo; los brazos me sangran; me mira, me abraza; me besa las manos, me chupa la sangre, su lengua me alcanza, recorre mi brazo, mi cara, se queda en mi boca y entonces las manos que suben, que bajan, desgarran, desvisten, disfrutan, descansan, descubren lugares remotos; de pronto se espantan y dejan lugar a los ojos que miran, que encantan, se cierran y sueñan que viajan por pliegues y encienden las ganas más blandas.

Los ojos se cierran, la noche está en calma.

*

La marea está baja y no corre nada de aire. A la distancia se distinguen algunos barcos a la espera de su turno para cruzar el canal. Sugiero ira a tomar una cerveza. Pero acá no, dice Voggart. ¿Dónde? Mejor en mi casa. Bueno.

Y a su casa vamos.

 

Fernando

Enero, 2023 

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