Comprar RELACIONES

Comprar RELACIONES

lunes, 16 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 25


 

La reunión de evaluación determinó que no es posible integrar un segmento de híper-plasma (SHP) a un cuerpo. En primer lugar, el mío ya no existe, se destruyó en el momento del pasaje, como ocurre con todos. En segundo término, porque anexar un SHP a un cuerpo de otro sería interferir con el destino de esa persona de un modo que no se ha hecho nunca. Por último, el mundo físico dejará de existir en un tiempo perentorio debido a las condicionas extremas del clima. Las previsiones más optimistas hablan de no más de noventa o cien años. Invertir tiempo y esfuerzo en una tecnología que no tiene futuro es algo totalmente injustificado. Solamente se podría mantener la vida en el híper-plasma.

Me deprimí. Pedí, entonces, que me desconectaran. No tenía sentido para mí ser un SHP por tiempo indefinido, lo único que conseguiría de ese modo era prolongar el sufrimiento, cuando evitarlo había sido la razón por la que acepté pasarme.

Me dijeron que tendrían que deliberar. No estaba contemplado desconectar un SHP. En realidad, se lo considera una práctica criminal. Era algo prohibido.

Hasta que tomaran una determinación, bloqueé todos los enlaces externos: no estaba en condiciones de discutir nada de lo que me estaba pasando. Y el corta fuego me indicaba de un sinnúmero de pedidos de comunicación, que eran rechazados de plano.

Armé una lista de recuerdos que puse a funcionar de manera aleatoria. De cualquier manera, el orden cronológico era irrelevante, y toda vez que pedí ayuda para poder ordenarlos en una secuencia obtuve la misma respuesta: ¿para qué?

Cuando me cansé, hice un acceso a novelas de acción. Por algún motivo misterioso, la IA que maneja los libros permite ordenar los capítulos por fecha. Investigando, pude notar que el software busca en los metadatos y determina cuáles fueron creados primero, y así es posible armar una línea de tiempo.

Entendí, entonces, que tendría que escribir una novela con mis recuerdos para poder ordenarlos. No porque quisiera escribirla, no, estaba decidido a abandonar el híper-plasma, sino como argumento para discutir la evaluación: si era posible que la IA ordenara según ese criterio, era debido a que el tiempo sí existía en el híper-plasma, y que lo indefinido de nuestra existencia allí era una falacia. Éramos tan mortales como antes, salvo que un poco más longevos y con menos necesidad de recursos naturales. 

 

Fernando

Enero, 2023 

domingo, 15 de enero de 2023

Divertirse barato

Dos tipos peligrosos -Dir: Shane Black - 115 min

La película The nice guys (Dos tipos peligrosos), protagonizada por Russel Crowe y Ryan Gosling, es una comedia negra bastante liviana no exenta de crítica social. Situada en los años '70, en medio de la crisis del petróleo, nos muestra, por un lado, cómo las automotrices siguen fabricando autos con motores V8 de 7000 cc, y un grupo de jóvenes activistas que protesta por la excesiva contaminación: por la radio se escucha que alertan a la población de no hacer ejercicio innecesario antes de las 18:00; y por el otro cómo se puede abusar de niñas pre adolescentes con la abundancia del dinero.

Sin embargo, nada de eso será tema principal del film, es solamente el contexto para que se desarrolle la historia de Jackson Healy (Rossell Crowe), un matón a sueldo que ha dejado la bebida; y Holland March (Ryan Gosling), un detective privado que no ha dejado de beber. Healy y March, luego de un primer encuentro brutal (Healy se ocupa de resolver cuestiones a las trompadas), terminan unidos. Cómo es que temas tan complicados terminan siendo el fondo de una comedia es algo que no vamos a plantearnos aquí. A estas alturas, hemos visto y oído cosas mucho peores.

Tampoco, querido lector desprevenido, haremos una crítica cinematográfica, ya que la película no lo vale. Son casi dos horas más o menos divertidas, nada que no se haya visto ya. Pues bien, se preguntará el lector, ¿adónde quiere llegar este artículo? A los subtítulos, respondemos. ¿Otra vez? Sí, otra vez.

Apenas comenzada la película, nos encontramos con estas imágenes:


 


Entendemos la economía de esfuerzo, pero si no iban a traducir 1977 como 1977, para qué traducir LOS ANGELES, CALIFORNIA como LOS ÁNGELES, CALIFORNIA. ¿Vale la pena un acento?, nos preguntamos.

Poco después, nos encontramos con un caso opuesto, vale decir, como no se ve la frase completa, la pasamos por alto, como si no existiera. Cuestión que la cámara se demora unos cuantos segundos en el frontispicio del municipio de la ciudad de Los Ángeles, lo que marca una importancia de lo que allí nos informa: 


 

"He who violates his oath profanes the divinity of faith itself", reza. (Aquel que viola su jurament profana la divinidad de la fe misma). Insistimos, esta frase tiene importancia en relación a la trama, y se la deja pasar como si tal cosa.

Por último, un chiste más de la traducción:


Pietaje, así dice. Nos detenemos en la excentricidad porque así como nos parece que no costaba nada traducir 1977, y les dio flojera traducir la inscripción en el edificio municipal, hay aquí una elaboración. Se deben haber tomado unos cuantos minutos para llegar a la conclusión de que si existe metraje debería existir pietaje para ser consecuentes con el sístema de medición que usan en Estados Unidos. 

Pasada la risa, nos queda el asombro, y entonces nos preguntamos si traducirían "pulgadaje" si el término fuese "inchage". 


Fernando

Enero, MMXXIII

 

 


sábado, 14 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 24


 

El hotel en Panamá es cilíndrico. Opino que está bueno porque no se junta suciedad en los rincones. Voggart se ríe con ganas. Qué boludo, me dice, y se deja caer en la cama. ¿Te imaginás la cara del Rey Arturo si lo hubiera visto? Voggart se ríe hasta que no puede más y le viene tos. Le doy unos golpecitos en la espalda después de que se incorpora, le hago masajes en los hombros, le alcanzo un vaso de agua, me divierto con su pelo revuelto, se lo peino con los dedos para desenredarlo, hasta que grita, me empuja, me insulta, se da vuelta, me echa, me llama, me acerco, me agarra, me araña, me alejo; los brazos me sangran; me mira, me abraza; me besa las manos, me chupa la sangre, su lengua me alcanza, recorre mi brazo, mi cara, se queda en mi boca y entonces las manos que suben, que bajan, desgarran, desvisten, disfrutan, descansan, descubren lugares remotos; de pronto se espantan y dejan lugar a los ojos que miran, que encantan, se cierran y sueñan que viajan por pliegues y encienden las ganas más blandas.

Los ojos se cierran, la noche está en calma.

*

La marea está baja y no corre nada de aire. A la distancia se distinguen algunos barcos a la espera de su turno para cruzar el canal. Sugiero ira a tomar una cerveza. Pero acá no, dice Voggart. ¿Dónde? Mejor en mi casa. Bueno.

Y a su casa vamos.

 

Fernando

Enero, 2023 

viernes, 13 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 23


 

Los hechos que no tienen una explicación clara son los que más atormentan, quedan dando vueltas en la cabeza, se van y vuelven a cualquier hora del día, en cualquier circunstancia.

Parece, también, que los peores momentos se vuelven aún más horribles para, de pronto, cambiar y provocar una sonrisa, un breve descanso en la caída. ¿Qué hubiera sido de mí sin Laura M. al morir mi vieja? Es algo que, aunque de alguna manera amable, no tiene una explicación clara y se pasa del lado d los hechos que atormentan.

Ahora, en el híper-plasma, me siento solo como en algunos cuadros de Hopper o de Alba Pérez Mansilla. Al no tener corporeidad, los sentimientos son como figuras, imágenes que no sienten propias. Me duelen los recuerdos, no parecen míos. Me duelen es una manera de decir, porque de verdad no tengo esa emoción, es solo la sombra de un recuerdo. Pienso los ojos profundos e inquietos, los rulos apretados, las manos pequeñas y las caricias interminables de Laura M. y no consigo aceptar que ya no esté. Entonces, mis 15 cm3 de híper-plasma son un vacío inconmensurable, como siempre, nomás que ahora tengo verdadera conciencia de ello.

*

El recuerdo que permanece tiene la misma función que una fotografía: hacer eterno un instante. Algo que era intrascendente queda guardado por siempre. Tener la capacidad de mantener un recuerdo tanto tiempo es una desgracia.

En una reunión para conversar sobre una novela saqué el tema de abandonar el híper-plasma. La primera reacción fue de sorpresa. Luego, de desaprobación. Jamás nunca nadie había propuesto una cosa semejante, ¿cómo se me ocurría?

Argumenté que no me servía de nada el estado incorpóreo. Que no podía tener certeza de cuándo habían ocurrido las cosas. Logré aprender a relacionar temas con personas, pero no conseguí quitarles el aire melancólico a los recuerdos. Permanecería por siempre la fotografía de la muerte de las personas que más quise. Riqui, mi vieja, Laura M. esta fue la peor de todas, porque cuando parecía que había llegado un tiempo de felicidad, otra vez una muerte inoportuna. Ese instante fugaz, en el híper-plasma, me perseguiría sin fin, y no estaba dispuesto a convivir con esa sensación.

Me dijeron que convocarían una reunión específica para tratar mi tema. Parecía no estar dentro de las posibilidades salir del híper-plasma.

 

Fernando

Enero, MMXXIII 

jueves, 12 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 22


 

¿Abajo?

Sostengo la puerta con la mano. Luego de un instante, el ascensor se inunda con olor a perfume. Poco después, Voggart ingresa al cubículo. Respira con dificultad y tiene cara de haber pasado una mala noche.

¿Piso?

Planta baja, por favor, dice, y nos reímos.

*

El día resulta complicado. Embarques que se demoran. Clientes que se enojan. El jefe que me manda email, wasaps y golpea el escritorio. ¿Cómo puede ser que un envío a Paraguay termine en Panamá?, pregunta, más bien exige un motivo, algo que le sirva para explicarle al cliente. ¿Cómo no te diste cuenta, Frager?

Pienso en decirle que Panamá y Paraguay ambos dos empiezan con “Pa”, pero rápidamente descarto la idea, el horno no está para bollos.

Lo que sí argumento es que sin dejar de reconocer que no me di cuenta del error, al mismo tiempo tampoco se dio cuenta el agente en origen que el domicilio del consignatario era en Asunción y no en Ciudad de Panamá; como no lo notó el cliente que, por otra parte, la semana anterior había tenido un embarque a Panamá. Y por si todo fuera poco, la referencia del cliente es PTY, vale decir, código IATA del aeropuerto de Tocumen. Le muestro todas las evidencias. Mira. Parece que piensa. Bufa. Conclusión, la culpa es toda mía.

*

¿Piso?

Ocho, por favor, digo con mi mejor sonrisa pero sin poder ocultar el disgusto.

¿Qué te pasó?

Le cuento sucintamente. Se ríe. No sé de qué, pero se ríe.

No te rías de mis desgracias, reclamo.

¿La carga terminó dónde?, me pregunta.

En Panamá, digo.

Y a Panamá vamos.

 

Fernando

Enero, 2023 

Entrada destacada

Inteligencia Artificial

¡Hola! Soy el robot, ¿cómo estás? ¿Cómo puedo ayudarte esta mañana? Tengo un sinnúmero de funciones entre las que se pueden contar ayuda fi...