lunes, 30 de enero de 2017

patas arriba

vamos bajando la cuesta. son algo así como veinte pesos cada dos cuadras, una suma incalculable al cabo de veinte minutos.

ella está patas arriba. y ella está patas abajo. nos vemos entrecortados, porque la señal no es buena después de medianoche. no hay nada que hacerle, la verdad empírica es superior a cualquier hipótesis hipotético deductiva.

de modo tal que no llegamos a horario.

puede ocurrir que un tercio de los estudiantes sepan de qué va la materia, otro tercio esté más o menos al tanto y un tercer tercio no tenga la más pálida idea. en ese caso, los estudiantes del primer tercio, ¿tendrían una bronceada idea? ¿qué tendrían los del segundo tercio?

cambiábamos figuritas con el remanido mantra late-nola, hasta que la tarde se hacía nochecita y un grito indicaba que había que volver. y a veces no se volvía, a riesgo de recibir un coscorrón, una cachetada oblicua entre el pasillo y la puerta del cuarto. cuando no una buena patada en el culo.

ya vendrán tiempos mejores. vendrán mejores escrituras. se podrá salir de noche sin temor a ser violentado. se podrá ser quien uno es sin tener que dar explicaciones.

mientras tanto, las cosas siguen patas arriba.



fernando berton
enero, mmxvii
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