Comprar RELACIONES

Comprar RELACIONES

sábado, 21 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 28


 

La idea de la muerte siempre fue diferente en mi casa. No era lo opuesto a la vida, sino una parte de ella.

Alejandra Kamiya – “Partir”

Estrellas. Luna. Noche. Cena. Cine. Sueño. Despertador. Sol. Balcón. Nubes. Café. Leche. Frutas. Agua. Ducha. Ropa. Celular. Ascensor. ¿Abajo?

        ¿Usted es el muchacho del B?

        Soy, sí.

        Mucho gusto, yo soy del C. no nos conocemos, pero lo sé todo de usted y Voggart.

Me río.

        No, no soy bruja. Saber no te convierte en bruja.

        ¿Y cómo sabe?

        No lo sé, pero sé.

        Solo sé que lo sé todo.

        Todo no, solo algunas cosas, algunas veces, de algunas personas.

        Usted le enseñó a Voggart.

        O Voggart a mí.

        ¿De verdad?

        Claro. Las personas jóvenes también pueden enseñar.

        Y las mayores pueden aprender.

        Por supuesto.

        ¿Dónde está Voggart ahora?

        No lo sé.

        Usted me hace reír.

        Es que no sé dónde está, de verdad. Sé que está bien, pero me impide saber su ubicación.

        ¿Por qué?

        Porque así lo decide. Voggart tiene un poder enorme.

        ¿Por qué nunca la había visto a usted antes?

        Porque no era necesario.

        ¿Y qué cambió?

        Creo que eso usted ya lo sabe, señor Günter.

        Ah, sí, creo que ya lo sé.

        Hasta luego, que tenga un buen día.

        Gracias. Igual usted

*

Entonces así iba a ser dejar de vernos. De la noche a la mañana y con una enviada, o aparecida, tal vez soñada vecina del 12 C. ¿Dónde estará Voggart? ¿A qué lugar le hubiera gustado ir a esta altura del año? A la casa del bosque, pensé.

Y a la casa del bosque fui.

*

O casi. El bosque estaba; la casa, no. El follaje espeso y alto me impedía ver el cielo y no conseguí orientarme. Por unos haces de luz entre las ramas que parecían un atardecer deduje que por ahí sería el oeste. Deducción impecable e inútil por completo, ya que no sabía para dónde tenía que ir, de modo que si iba al sur o al este, daba lo mismo.

Me concentré, entonces, en el suelo, para ver si descubría un sendero, o huellas de animales que pudieran indicar un camino hacia el agua. Nada. Estaba en un lugar por el que parecía no habar transitado nadie desde el comienzo de los tiempos.

Una cosa era cierta: había logrado trasladarme con solo desearlo. La segunda cosa cierta era que no me había salido del todo bien. Vi un tronco caído y decidí sentarme un rato. Los árboles caídos también son el bosque, pensé. ¿Sería yo un árbol caído? ¿Sería Voggart un árbol en pie? ¿Habría muerto? No, no, no había muerto, no. La mujer había dicho que Voggart estaba bien. Pero podía ser que estuviera bien en el más allá. Como en las películas de espíritus o de fantasmas.

¡Ah, cómo me gustaría estar en una casa!

Y a una casa fui.

 

Fernando

Enero, 2023 

Bad dream


 

Soñé que me despertaba

en ese seudo despertar

pensé uh, menomal,

era solamente un sueño

y seguí durmiendo

 

Cuando finalmente desperté

me di cuenta de que todo lo que soñé

era verdad

 

Fernando

Enero, MMXXIII 

viernes, 20 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 27


 

La memoria carece de verdad, solo tiene convicción emocional

Alejandro González Iñárritu – Bardo

Traté por todos los medios de recordar a Laura M. mientras el comité de evaluación se encargaba de analizar mi caso. Deduje, por una simple cuestión lógica, que la secuencia Banco Nación-Sanatorio-Funeral había ocurrido en ese orden. El reencuentro no podría haber ocurrido antes que la visita a la clínica, ni esta antes del velatorio.

Contento con el hallazgo, me puse a escribir febrilmente. No pasó mucho hasta que aparecieron las primeras dudas: ¿qué habíamos hecho después del cementerio? ¿Habíamos ido a la playa antes o después de ir a las sierras? ¿Laura M. se enfermó cuando yo tenía el brazo enyesado? ¿O lo tenía enyesado cuando internaron a mamá?

Me pareció que, después de todo, no tenía tanta importancia, incluso hasta podía jugar en favor de la trama: los olvidos como elemento de tensión o guiños al lector. La idea, entonces, era mostrar varias anécdotas en un determinado orden y así poder jugar con el público, que fueran ellos quienes intentaran secuenciar cada capítulo.

*

Conseguimos la cabaña “Lady Marian” en el complejo Sherwood.

Como vos, le dije a Laura M.

¿Qué decís?

Claro: L. M.

¡Ah!, qué boba, jajaja.

A la noche hicimos asado, y después salimos a caminar un rato para bajar la comida. Llegamos hasta el centro, y paramos a tomar un helado.

El centro de Villa Retoños tiene una seudo plaza alrededor de la cual no hay iglesia, comisaría ni Banco Nación. La plaza en sí es un semicírculo con canteros hechos con troncos –ramas gruesas es una mejor definición– llenos de flores coloridas y unos senderitos de grava. Todo alrededor se apiñan locales comerciales de estilo cabañas de troncos y amplios ventanales como los que se ven en el sur cerca de la cordillera de los Andes.

Laura M. pidió un cucurucho de mascarpone con frutos del bosque, y yo de dulce de leche granizado. Nos sentamos a unas mesas en la vereda a saborear nuestros helados, a mirar las pocas personas que paseaban y a disfrutar del aire fresco y seco de las sierras.

Yo me hubiera quedado un poco más, la noche estaba muy agradable, pero Laura M. quiso volver, se sentía cansada. Cuando llegamos a la cabaña, se fue directamente a la cama. Yo me lavé los dientes y me fui a acostar. Le di un beso y noté que volaba de fiebre.

 

Fernando

Enero, 2023 

jueves, 19 de enero de 2023

Autobiografía suspendida

 Se informa al público usuario que el capítulo de hoy ha sido suspendido por desperfectos técnicos en catenarias.

Sepan disculpar las molestias ocasionadas.



miércoles, 18 de enero de 2023

Autobiografía de Günter Frager - Capítulo 26


 

Voggart sirve dos vasos de cerveza bien fría y pone en la mesita unos sándwiches de miga que tostó mientras se cambiaba.

La cama de Voggart se queja un poco según cómo nos movemos, tiene una tabla rota que hace un chasquido como si protestara con la lengua.

Tengo que cambiarla, informa

¿Justo ahora?, me sorprendo.

¡Cómo se te ocurre!, me reprende.

Menomal, me alivio.

¿Qué va a pasar después, cuando ya no nos veamos?

Seremos un recuerdo, Voggart, como todo lo que ya no es, o ya no está.

¿Todo es un recuerdo?

Sí, a condición de que haya alguien para recordar.

¿Cómo el ruido que hace un árbol al caer en el bosque?

¡Exacto! Es re loco, el presente es una máquina de dejarlo todo atrás.

No existe más que el instante.

Claro. Cada palabra que decimos, cada momento que vivimos es efímero.

¿Y los objetos?

Las cosas permanecen un poco más, me parece.

En el futuro voy a ser solo un recuerdo, entonces.

Sí.

¿Lindo?

¡El más lindo de todos!

¡Gracias!

A vos.

*

Desde el balcón se ven las vías del tren. La Avenida del Retorno queda cubierta por los árboles. En unos meses, cuando caigan las hojas, se verá una parte, llena de gente que caminará apurada por llegar a sus casas y protegerse del frío. Pero ahora la avenida no está, solamente se intuye por debajo de la masa verde que se mece un poco con el viento.

Voggart se acerca por detrás. Me rodea la cintura con los brazos, apoya la cabeza en mi espalda. Que no me pregunte qué estoy pensando, pienso.

¿Qué pensás?

Que me preguntabas qué pienso.

Jajaja. ¿Y qué más?

Que cómo va a ser después.

¿Cuándo ya no nos veamos?

Claro.

No va a ser fácil. Hay que desearlo con todas las fuerzas.

¿Cómo los viajes?

Como los viajes.

 

Fernando

Enero, MMXXIII 

Entrada destacada

Inteligencia Artificial

¡Hola! Soy el robot, ¿cómo estás? ¿Cómo puedo ayudarte esta mañana? Tengo un sinnúmero de funciones entre las que se pueden contar ayuda fi...