Cuando era chico, la posible existencia de los marcianos estaba fogoneada por series y películas que presentaban a los extraterrestres como seres simpáticos o bien monstruosos, que solamente querían la destrucción de los humanos.
Ahora, en estos días, los marcianos podrían estar interesados en lo que ocurre en Argentina (en aquella época solamente se empecinaban en aterrizar en la gran nación del norte); para lo cual consultarían El Boletín Oficial.
Es fama que este blog no es un gran defensor de los medios de comunicación (ver Adivinanzay los medios de comunicación I y Adivinanza y los medios II”). Sin embargo, nos permitimos dudar de que el sesgo de la mala noticia que suelen tener los medios se base puramente en la invención de personas que viven en la calle, de otras que fatigan calles y avenidas en sus bicis repartiendo caprichos y de muchísimos que se dedican al malabarismo financiero solamente para pagar las cuentas.
¿Qué hará el marciano luego de hojear el Boletín? Seguramente le preguntará al presidente cómo es posible que millones marchen mes a mes a reclamar por la educación, la salud, las jubilaciones, los aportes para discapacidad. Le preguntarán también cómo es que un presidente, a más de dos años de iniciado su mandato, no ha inaugurado una escuela, un puente, una estación de ferrocarril.
No quiero
terminar este artículo sin mencionar una hermosa crónica de viaje del premio nobel
de literatura José Saramago:
“En Marte, por ejemplo, cada marciano es responsable de todos los
marcianos. No estoy seguro de haber entendido bien qué quiere decir esto, pero
mientras estuve allí (y fueron diez años, repito), nunca vi que un marciano se
encogiera de hombros.”
Pueden revisar la versión completa aquí: Un azul para marte.
Fernando
Mayo, 2026

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