martes, 29 de mayo de 2018

Señora Planta – la definición por los opuestos


La lectura de los cuentos que integran Señora Planta (Cecilia Ferreiroa, Blatt & Ríos; Buenos Aires; 2016) nos lleva a mirar más de cerca el modo en que nos relacionamos con las personas: amigos, parejas, familiares, conocidos y hasta con desconocidos.

Con sus matices, estos cuentos nos llevan a interrogarnos acerca del modo en que nos definimos como personas. ¿Nos identificamos con el otro? ¿O, mejor, nos definimos por oposición? En una primera lectura, estamos tentados a pensar que los personajes se definen más por oposición que por asimilación a las características de las/los protagonistas del libro.

En cuanto a la escritura, diremos que salvo tres de los diez cuentos que forman el volumen (“Señora Planta”, “Las novias de Diego” y “El visitante”) todos los relatos están contados en primera del singular, con una narradora femenina, que no se identifica con un nombre. El fraseo es corto: predomina el uso del punto seguido para separar las oraciones. Y la sintaxis es tradicional, no llama la atención sobre sí. Es decir, entendemos que Ferreiroa nos plantea que las preguntas están en otro lado en sus cuentos y no tanto en la escritura misma. Que, de cualquier modo, cumple la función de facilitar la intriga del lector para determinar qué es lo que está pasando en cada historia.

Por otra parte, en los cuentos “La vuelta mala”, “Señora Planta” y “Lluvia” el agua es determinante. Para bien o para mal, en esas historias los personajes se verán inmersos en luchar contra la corriente, que en diversas formas los pondrán de frente a sus temores, sus sueños, sus fracasos.

De regreso a lo que decíamos al comienzo, la mayor parte de los cuentos se plantea desde el modo en que sus protagonistas se ven en relación a los co protagonistas. En efecto, salvo en los que no están contados en primera persona, en todos los otros el contraste, la tensión entre las amigas, la oposición entre unas y otras va perfilando las historias.

Valeria y yo íbamos y veníamos por el parque. Nos lastimábamos todo el tiempo, nos embarrábamos. Mirábamos el río correr y llevarse cosas. Observábamos bichos y pájaros. Ella tenía un libro de pájaros que a mí me encantaba. Tenía las imágenes y algunos rasgos de su comportamiento. Jugábamos a identificarlos y competíamos a ver quién lo hacía primero. Muchas veces yo decía cualquier nombre, con tal de decir algo. Valeria, en cambio, siempre decía el nombre correcto. (“La vuelta mala”, págs.. 15-16)

En este párrafo podemos ver cómo se dan los temas mencionados: frases cortas, tensión entre las amigas, comparación por los opuestos.

También es posible ver este tema de los opuestos en el cuento “Talle 12”, donde la narradora protagonista se cruza con una desconocida en un micro, que le va contando la relación tensa con su hija adolescente:

Terminamos cansándonos una de la otra. Lo espantoso era cómo me hacía verme a mi misma, con todas mis imposibilidades, que eran también las de ella”. (“Talle 12”, pág. 31)

Esta tensión, en este caso aportada por una desconocida, se va a mantener a lo largo de todo el libro –con excepción del cuento que da nombre al volumen- y va a desembocar en “El visitante”, único cuento con un protagonista masculino y que ronda el trhiller psicológico.

En síntesis, Señora Planta es un conjunto de cuentos que explora cómo se definen los personajes: como hemos dicho, los cuentos narrados en primera persona por mujeres que no tienen nombre, a diferencia de los que están en tercera; de qué manera entienden –o intentan entender- las relaciones que mantienen, cómo se comportan frente a las calamidades. Y casi siempre nos queda la duda de cómo lo consiguen.

A nuestro juicio, hay una apuesta a la madurez de las relaciones, como este posible diálogo entre “El visitante” :
Ese hombre en su baño ya no le resultaba ajeno ni amenazante, lo sentía cercano e íntimo, como un hermano. (Pág. 150)

y “Las novias de Diego”:
como esas amistades hechas de grandes, que se asientan en intereses comunes, en vidas comunes. (Pág. 135)

No por nada, creemos, estos son los cuentos que cierran el libro.

Fernando Berton
Mayo, 2018-05-25
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