domingo, 5 de marzo de 2017

IPFTO VII - five, four, three...


Estación de alrededor de 1900

Ya está ahí. Ya casi En breve estaremos en la ruta. El objetivo de este viaje es, se ha dicho ya, doble:

  1. Poner punto final a un año que ha sido bien complicado.
  2. Hacer un homenaje a Julio y Carol en su famoso viaje atemporal París-Marsella
Para el primer aspecto la idea ya empieza a tomar fuerza y desde hace unos días he decidido comenzar a practicar una vida digamos que dominical.

Para el segundo punto, he logrado acercarme a las ruedas que me llevarán a hacer mi recorrido. A los famosos Autonautas de la Cosmopista les tomó cuatro años desde que tuvieron la idea hasta que lograron emprender el viaje. En mi caso, nomás treinta y cinco (35) desde que leí el libro y puedo encarar la ruta.

Con la esperanza, oh paciente acompañante de estas páginas, de que nuestra experiencia te haya abierto también algunas puertas, y que en ti germine ya el proyecto de alguna autopista paralela de tu invención (1)

Aquí el lector desprevenido puede intervenir y decir que se trata de una burda copia a aquella experiencia. Tal vez tenga razón. Tal vez estos autonautas se merezcan un homenaje más excelso. Pero sin duda que el espíritu de recorrer autopistas o rutas paralelas está ahí.

Un tema que todavía no he resuelto es el nombre de la nave.
Ruedas
Inicialmente pensé en ponerle Fafner II. Pero de inmediato descarté la idea, porque ahí tendría razón el lector desprevenido y estaríamos en un caso avanzado de imaginación nula o anulada.

Pasé también por Rocinante, pero por las mismas razones descarté la idea.

Luego pensé que Carol y Julio ya tenían a Fafner al momento de iniciar el viaje, lo que implica que ya tenían con él una relación y entonces quizás el nombre les había surgido de antes. Así que espero que a lo largo del viaje surja una relación con estas Ruedas, de modo que, para empezar, así quedará bautizado.

Por último, hoy ya empecé a practicar el espíritu de la travesía, de modo que salí a recorrer la zona a tomar fotografías, a cultivar el ojo inquisitivo, a tratar de encontrar el clima de la zona. Así que, cámara en mano, he salido a capturar algunas imágenes.

Qué mejor que la estación del tren, y el barrio aledaño, que nos vienen de finales del siglo XIX, y que son parte de lo que voy a buscar: este, querido lector desprevenido, no es ni más ni menos que un viaje en el tiempo. No a buscar el tiempo perdido, no, sino a buscar nuevas imágenes, experiencias, sensaciones, proyectos y modos de encarar lo que viene.

Así que espero que todo vaya bien, y nos vemos al regreso.

¡Salud!

(1) DUNLOP, CAROL y CORTÁZAR, JULIO; Los autonautas de la cosmopista; Alfaguara; Madrid; 1996; Pág. 44


Fernando Berton
Marzo, 2017


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