domingo, 12 de marzo de 2017

Autonauta, ¡al fin!

Viaje hasta Gral. Belgrano, con escala en Ranchos a tomar café y chequear mensajes. Llegada al mediodía según lo previsto. La cabaña Tierra Mïa es bastante más de lo que esperaba, con todo el confort. Romina un encanto, muy eficiente. Envidiable, como de costumbre, cuando me encuentro con alguien que tuvo la visión para salir de la locura de la Capital. Y me siento bien por darle de comer, ¿nocierto? <Acá debería ir un jajajaja, pero no estoy tan seguro si es risa o es dolor>

Cabaña Tierra Mía - Gral. Belgrano

Almuerzo en el patio, con bastantes tábanos. Después, pequeña siesta o algo así. La verdad es que no sé si dormí o no. Digamos que un poco. Después, viaje a Villanueva, y regreso por un camino interior casi sin darme cuenta. Al punto de salir en la entrada a la cabaña. <Acá, sí, pueden ir unas risas>.

Seguí de largo a cargar nafta. Me quiero matar con lo que cuesta un litro. La próxima le mando súper y que Ruedas se la banque.

Final del día con caminata por un lindo circuito que hay acá cerca, por algo así como un brazo del salado, supongo. Y después hay un circuito “saludable”, por así decir, cosa de no perder el ritmo y bajar las medialunas. Pero bueno, vacaciones son vacaciones.

Todo esto de alguna manera debe convertirse en material para el diario de este viaje. De este homenaje a Carol y Julio, tan lejos de aquella autopista.

Hoy me di cuenta de que para la época en que Julio y Carol empezaban su viaje, yo estaba pisando París por primera vez. Las casualidades no quieren decir nada, salvo que uno tiene conexiones con aquellos a quienes quiere. Yo no sabría nada de Carol hasta tiempo después, cuando pude leer Los autonautas.  Pero sí sabía de Julio, claro. Del Final del juego, de Rayuela, de tantas otras cosas que leí, y tantas que no. Así que acá estamos. Mañana pienso llegar hasta Ramos Otero, es decir el plan inverso de los mapas, para acortar el cansancio en los últimos días. No sé por qué los planos están en orden ascendente. Son cosas que el lector desprevenido tendrá que dilucidar.
Crossroads - Villanueva


Fotografías hay unas cuantas. No sé por qué no puedo bajar las del teléfono. Un bajón, al final con el otro aparato decadente se copiaban de lo más bien, y este que es toda modernidad se las guarda para él solo. ¿Signo de los tiempos del hombre tecnológico que se aisla con los auriculares y al resto que lo cure Lola? Filosofía barata, será cuestión de llevar este artefacto a la zona de la luz, porque aquí estamos en las tinieblas del wifi.

Ok. Hasta acá. Son como las diez y media y quizás necesite descansar un poco. O no, quizás necesite seguir escribiendo, buscarle el tono al viaje. Al texto del viaje. Es la primera vez que voy a encarar el género crónica de viaje, así que ya veré que sale.

¡Salud!

Gral. Belgrano - Prov. de Buenos Aires


















Día 1, mmxvii
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