Hoy compré el libro Esperanza sin optimismo, de Terry Eagleton.
Y en el prólogo, dice así:
Alguien como yo, para quien la proverbial botella no sólo está medio vacía sino que casi con seguridad contiene un líquido potencialmente letal y de sabor repugnante, quizá no sea el autor más apropiado para escribir sobre la esperanza.
Traducido: llego a la estación del tren y me encuentro con 386272 personas. (Mientras llueve copiosamente)
Imposible acceder al andén. Veo un colectivo que pasa medianamente vacío, y decido ir en colectivo. After all, voy a tardar un poco más.
Lo que no ví fue la cola. Conclusión, no pude tomar el colectivo.
Fui a tomar otro, y logré subir. Y hasta sentarme. Eso sí, llovía copiosamente. Puente Alsina medio cortado, y otras lindezas.
Bajo, finalmente, en Av. La Plata y San Juan, a tomar el subte E.
Llego al andén y encuentro 223987 personas. Y un mensaje de audio que dice que el subte E funciona con demora.
Llego al andén y encuentro 223987 personas. Y un mensaje de audio que dice que el subte E funciona con demora.
Ergo: un poco de lluvia descajeta todo el sistema de transporte público. Los días lluviosos y los lunes siempre me deprimen, dice una canción (Rainy days and Mondays, por su título en inglés)
Tal vez la mitad llena del vaso contenga cicuta, y ya sea hora de dejar esto para las nuevas generaciones, que van camino a la realidad virtual sin que el flagrante oxímoron parezca importarles demasiado
No hay comentarios:
Publicar un comentario