Comprar RELACIONES

Comprar RELACIONES

miércoles, 10 de abril de 2013

Vuelvanse todos de cagar (Alienados)

           

          El mural está en Piedras y Garay. Nos muestra una figura sin rostro, que sostiene un cepillo en la mano izquierda, sobre un mosaico y una sonrisa gardeliana en el fondo. El cuadro de pensamiento se pregunta por su propia cordura.

          Impacta a la mañana, con el frío del viento que viene en contra en las manos pálidas y los mocos flojos por el letargo, el costoso despertar luego de estar levantado por más de una hora y media.

          Y te interpela a la tarde, al regreso de un día despelotado, de sentir el cansancio del trabajo, la alegría del regreso, el cansancio de la caminata, las gotas que empiezan a caer de a poco.

         La espera del tren demanda más minutos de los habituales. La impaciencia se generaliza, hay quienes se acercan al borde del andén para determinar si el tren viene o no. Mayormente no viene, hasta que sí. Al frenar, al abrir las puertas o por algún otro mecanismo alquímico, el tren se lleva todo atisbo de civilidad que pudiera tener el grupo de ofuscados pasajeros, que se agolpan sobre las puertas, atoran la salida de los que quieren salir, se golpean, se insultan.

        Entonces vuelve la reflexión del mural: ¿me estoy volviendo loco? ¿Esa desmembración del sujeto del mural es una opinión del artista sobre los fenómenos de alienación cotidianos? ¿Nos expone su escición brutalmente en la pared para que cada mañana y cada tarde reflexionemos sobre estas posibilidades?

       Tal vez. Es interesante pensar que el arte nos moviliza, y hasta nos torna iracundos.

       Ayer los mandé a todos a cagar. Hoy pienso que ya está, pueden volver. Mil disculpas por el exabrupto.

      ¡Salud!

          

No hay comentarios:

Entrada destacada

Inteligencia Artificial

¡Hola! Soy el robot, ¿cómo estás? ¿Cómo puedo ayudarte esta mañana? Tengo un sinnúmero de funciones entre las que se pueden contar ayuda fi...