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II
La cena navideña termina siendo pollo deshuesado con verduras al vapor, agua sin gas y de postre una gelatina verde, que coincide en el sabor con la roja y la amarilla. ¡Qué no daría por un desayuno potente! A cambio, le traen un té de tercera marca, unas galletitas sin sal que se rompen en el paquete como en el bolsillo de un escolar. Su madre le daba diariamente un paquetito de cuatro masitas dulces, que jamás, nunca, never, logró comer enteras. Luego de la mancha o del poli-ladron, quedaban reducidas a una sustancia entre el polvo y el granulado. Una suerte de cinturón de asteroides a escala pero que nunca despertó el interés científico de las maestras.
Todos le reprochan que sea tan distraído, y resaltan el buen precio que consiguió por el trance. La sacaste barata, le dicen. Volviste a nacer, le dicen también. No podés ser tan distraído, se quejan. Aunque él puede leer entrelíneas y deducir que aquí la palabra distraído puede entenderse como sinónimo de boludo.
Continuará
Fernando
Enero, 2026

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