lunes, 30 de mayo de 2016

Personalidades múltiples

Función metalingüística: hoy se inaugura la etiqueta EAC - Escritorias Argentinas Contemporáneas, que le ha sido asignada al artículo sobre Samanta Schweblin.

Y rápidamente hacemos una función fática, ya que Laura Restrepo (Bogotá, 1950) no puede considerarse plenamente Argentina. Pero si alguien vivió en este país entre 1978 y 1983, y dice de uno de sus personajes que "usa un pañuelo con cuatro nudos como un hincha de Boca", no hace falta más. Le sellamos ya mismo el pasaporte.


Pecado (Alfaguara, Buenos Aires, 2016) bien puede considerarse una "novela desmembrada" ya que los nueve cuentos que componen el volúmen están atravesados por un tema común, e incluso con algunos personajes que se repiten. Es decir, que son cuentos que bien podemos leer individualmente, pero que vistos en su conjunto se pueden resignificar, y hasta hacen un sistema diferente de índole novelesca.

En efecto, la pintura del autor renancentista Hieronymus Bosch "El jardín de las delicias" atraviesa toda la obra, para justificar, desde la plástica, lo que se nos cuenta desde la literatura.

Sin embargo, hay un fenómeno literario que trasciende esta cuestión, y es el hecho de que los narradores de cada uno de los cuentos (o capítulos, según entendamos la obra) están contados en numerosas oportunidades en primera del plural. O bien por narradores múltiples, que no se sabe bien dónde empiezan y donde terminan.

Veamos algunos ejemplos:

 Cada uno de ellos vuelve a ser cada quien, el Nenito acá y ella allá; queda restablecida entre ambos la distancia kilométrica, y aunque naveguen de regreso en la misma banca de la misma lancha, ella es de nuevo blanca ye otra vez negro, ella la dueña de casa y él su casero, que ya no la trata de tú; por instinto y por prudencia ha vuelto a hablarle con el debido respeto. La tibieza del contacto tal vez perdure en los dedos por un rato, a lo mejor unas horas o una noche entera, pero acabará desvaneciéndose. Como si no hubiera sucedido nada.
-Pero sí ha sucedido.
Sí ha sucedido y sí sucedió; nosotras fuimos testitgos y tarde o temprano veremos las consecuencias.
 (Pág. 53)
Aquí nos situamos en el cuento "Las Susanas en su paraíso", que está contado en primera del plural en muchos pasajes, y encontramos también que los diálogos son entre el narrador en primera que dice "nosotras" y el "nosotras". Es decir, que hay un sistema de narrar entre una narradora que forma parte de la primera persona del plural y las otras que la integran. Sería algo así como "nosotras, que contamos este cuento, hablamos entre nosotras". Y hay, entonces, una que lleva la voz cantante, y otras que van dialogando con ella.

Esta formalidad parece muy interesante, ya que cuenta una historia con distintas aristas con una narradora plural que a la vez dialoga entre sí. Es decir, un sujeto plural que habla con sí mismo.

Y más allá de lo novedoso, el lector desprevenido que suele visitar estas páginas podría preguntarse: ¿qué cumplión funce un sujeto plural que dialoga consigo mismo mientras cuenta una historia de una ama y su empleado?

Es una forma intensa de decir que somos hablados por el lenguaje. Que no hay muchas vueltas que dar, salvo notar que las cosas van de aquí para allá como mecidas por el oleaje sereno de una playa tropical.

Alguien que escuche dirá que es una sola y misma voz la que corre como un arrullo, o como un arroyo, vieja como el mundo, cambiando de bocas para ir diciendo lo mismo, como era en un principio y seguirá siendo cuando las mujeres guinden sus hamacas en los valles de la Luna o saquen sus mecedoras a las colinas de Marte.
- La charla en la mecedora pude ser la misma, pero nuestros pensamientos son distintos a los suyos. Ellas nunca sabrán lo que nosotras rumiamos en silencio. (Páljg. 66)
Queda claro, aquí, que esta narradora plural se opone a un objeto narrado, también plural, que hace un "nosotras vs. ellas". Pero de ninguna forma cae en un reduccionismo maniqueo, sino todo lo contrario: al final de cuentas, no se sabe muy bien qué o quienes tienen razón. Si es que hay alguna.

A lo mejor tampoco ella tiene claridad al respecto, y prefiere dejar los renglones en blanco. la cosa es enredada más allá del alcance. Tal vez no comprendamos nada, quizá no haya nada que explicar. (Pág. 101)

Dejamos para una segunda parte el análisis de otro cuento: "Amor sin pies ni cabeza"

¡Salud!


bertonmayofernandommvxi


 

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