jueves, 28 de febrero de 2013

La espalda del pintor


Fotografiar al pintor en el momento justo que pinta el paisaje.

Puede ser una especie de viaje hacia el infinito, como espejos enfrentados.

Puede ser un intento de buscar la tranquilidad en la elección de los colores.

Un poquito de azul aquí y allá .

Un silencio apenas roto por las caricias del pincel sobre la tela.

Y un momento en el que la cámara capta ese momento.

¿Pintará el pintor su propia espalda?

¿Pensará en que es capturado en ese instante, y entonces el paisaje debiera ser otro?

¿O pensará simplemente en la tranquilidad que tiene, sin importar las otras cosas que se piensen?

Pero al paisaje solamente le importa estar, sin pintor y sin fotógrafo.




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